Nosé si será mi dramatismo, mis anhelos de
protagonista de telecebolla frustrada o el simple hecho que crecí viendo
musicales de Disney, pero la música en cada momento de pick de sintonía en mi
vida, toma un rol más que fundamental.
¿Quién no ha pensado en contratar al
musicalizador de teleseries de TVN para poner el “tininiiii nininiiii” para algún final feliz? y apuesto un follower
que todos leen el “tininiiiiii nininiiiiii” con tono, pero bueno, ya conté que
sufro de déficit atencional?, eso pasa hasta cuando escribo y me autoleo.
Ahora, dime lo que escuchas y te diré quién
eres, pero wait! Todos tenemos placeres culpable, mi placer personal, nosé si
tan culpable, en este momento es Javiera Mena… Estoy segura que su último video
Luz de Piedra de Luna tiene más de algún mensaje subliminal entre todas esas
imágenes, porque hay algo que me hace repetir y repetir y repetir el video, a tal
nivel que anoche en uno de mis sueños pachamámicos alguien me cantaba esa
canción, es en ese momento en el que decidí sentir miedo, y escribir de esto…
He ahí mi soundtrack de vida actual, mañana
será Ellie Goulding, pasado Cheryl Cole, espero próximamente no sea Arjona y
que para el dieciocho Chico Trujillo traiga la celebrasound.
La música es vida, la música es emoción… Un
soundtrack de vida.
Seguiré caminando en mi propio video musical
eterno, mientras el mundo se transforma en escenografía y extras sin pago.
“Y porque ahora es nuevo afirmar a ti mi prenda,
que aunque tú y yo lo prometimos en el río, todos los motivos me dirigen en
presente al fin”.

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